AGILISMO.es

Mi reflexión sobre #CAS2012

Normalmente soy de los últimos en escribir mi resumen sobre los eventos agilistas en los que participo; en parte porque me gusta reflexionar mucho sobre lo que quiero contar y en parte porque me gusta conocer la opinión de los demás para así enriquecer mi aportación y no añadir comentarios redundantes. Este año se me está pasando el arroz para hablar de la Conferencia Agile-Spain 2012. Ahí voy.

Este año he sido parte de la organización de la Conferencia que oganiza la asociación Agile-Spain anualmente desde 2010. La verdad es que no estaba en mis planes pero es lo que tiene decir en un momento dado (al final del post) que este año organizas tú. Al final me encontré metido en el fregao, realmente más preocupado por mi supervivencia mes a mes que por todo lo demás, pero no pudiendo quitarme de en medio. El caso es que debo pedir disculpas públicamente a todos mis compañeros porque hice mucho menos de lo que mucha gente parece creer y agradecer a todos la implicación que tuvieron con el proyecto. Salió genial gracias a todos. Cada uno pusimos nuestro grano de arena y al final tuvimos un estupendo resultado. Seguro que mejorable, pero para eso están los amigos de Bilbao que lo superarán en 2013.

La clave de que podamos hablar de éxito no creo que fuera una en particular ni creo que tampoco se trate de detalles muy concretos.

El lema: Abrazamos el cambio

Kini dió en la tecla cuando elegimos el lema. Nos centró muchísimo en cuanto a lo que queríamos conseguir. Queríamos ser una Conferencia claramente distinta. Nuestro objetivo era no tener excusa para intentar cosas nuevas. El lema nos daba ese superpoder. Fue como un mantra que, a fuerza de repetirlo, se hizo realidad.

Así, cosas como, con la Conferencia ya empezada, incorporar la actuación de o hacer un concurso para regalar un jamón (que luego ha tenido su impacto en la tele y todo). En fin… que no nos dió miedo casi nada. :-)

La transparencia

Nos autoimpusimos el ser lo más transparentes posible. Debo reconocer que me puse muy pesado con esto porque para mí es importante. Este principio se pudo notar en detalles como el tablón público en Trello, del cuál no tenemos estadísticas de visitas, pero que el mero hecho de su existencia nos permitía enfocarnos mejor en lo que había que hacer e incluso a veces, no siempre, pasar un poco de vergüenza en las reuniones de revisión del estado del proyecto.

Otro detalle en el que se notó esa búsqueda de la transparencia fue el proceso de selección de propuestas. Lo tratamos de hacer muy abierto en la recepción de las mismas para provocar el mayor debate posible alrededor de los contenidos que se proponían. Al principio recuerdo que estuvimos muy preocupados porque no había apenas propuestas, pero al final creo que recibimos más que para la anterior Conferencia y de muy buen nivel en general.

El espíritu de hacer las cosas bien

No sabría bien cómo definir esto. Pero todo el equipo tuvo todo el tiempo algo en común que sólo podría denominar “querer hacer las cosas bien”. Daba igual si se trataba del logo, localizar el catering, montar el programa… todos queríamos que nuestra Conferencia saliera bien y todos estuvieran satisfechos con nuestro trabajo.

Y esto no tiene nada que ver con ser agilista. Varios miembros del equipo no habían visto una historia de usuario ni de lejos y sin embargo estaban igual de comprometidos con el proyecto. Era algo que trascendía a la metodología de trabajo. Eso no quiere decir que saliera todo bien y ni siquiera que no tuvieramos nuestras diferencias. Pero todo impedimento se terminaba superando gracias, creo yo, a ese interés colectivo que nos unía a todos.

Ya tocaba: madurez de una comunidad

Lo he dicho ya varias veces a otra gente. Creo que en Cáceres se dió una coincidencia muy peculiar.

Por un lado, se trataba de la tercera Conferencia organizada por Agile-Spain, y aunque las personas éramos diferentes, algunos nos conocemos de hace tiempo, también conocemos a los organizadores de las anteriores conferencias y hemos asistido a casi todas (a todas en mi caso). Así que había oportunidad para aprender de errores anteriores. Además, también habíamos asistido a otras conferencias (yo en particular quise incorporar varios detalles que me gustaron de la UXSpain, Codemotion, AOS2012…) u organizado eventos a más pequeña escala. Organizar algo así es mucho más fácil si tienes ese puntito de madurez colectiva. Ya no se trata de una primera Conferencia donde todo se permite, ni una segunda Conferencia donde aún no sabemos perdonar los errores… en esta tercera ya podíamos pivotar sobre terreno bien asentado. Ya tocaba.

unutopia-en-cas2012

Joserra Díaz hablando de Unutopia

Por otro lado, estamos en un momento de crisis, pero somos parte de un sector que está poco afectado por la misma. De hecho, a muchos les va mejor que nunca. Pero no somos alienígenas que vivimos en nuestra burbuja y somos muy conscientes de lo que ocurre “ahí fuera”. Tengo la sensación de que los años anteriores no éramos tan conscientes como éste del tremendo poder que atesoramos: podemos hacer competitivas a las organizaciones. Ésta, al menos para mí, fue la Conferencia de las Organizaciones. Hemos hablado más que nunca de personas y de maneras de transformar a las organizaciones respetando a las personas. Varias charlas citaron el movimiento del que ya os contaré en otro artículo pendiente. Creo que la organización simplemente fue coherente con este punto de madurez de la comunidad de la que formamos parte y pusimos en práctica muchos de los principios que defendemos. Y éso, como consecuencia, hizo que los que asistieron se sintieran “en un lugar conocido”, aunque nunca hubieran estado allí. (Metafóricamente hablando, claro) :-)

Suerte

Hombre, también hubo un poco de suerte para algunas cosas. En algunas ocasiones, las estrellas se alinearon para que ocurrieran cosas mágicas, nunca mejor dicho, como la actuación de , o que las camisetas de la organización fueran de un naranja nada discreto, o que el espacio disponible en el Complejo Cultural San Francisco resultara ser ideal para el networking… o que la presencia de pocos patrocinadores les permitió tener mucha más visibilidad. En fin, casualidades o no, había que estar ahí para recogerlas y hacerlas realidad. Ahí me vuelvo a referir a ese “espíritu de hacer las cosas bien”.

Errores

Claro que ha habido errores. Muchos ya se los hemos pasado a los organizadores de la siguiente Conferencia. Pero, aunque esté feo decirlo porque he sido parte de la organización, por mi parte los errores se van a quedar en el apartado de “para aprender y mejorar” y me quedaré con la estupenda sensación de haber participado en un proyecto que al inicio pintaba fatal, empezando con un gran retraso y varios malentendidos, con un equipo en el que prácticamente ninguno teníamos experiencia en este tipo de tinglados, con muy pocas papeletas para acabar con éxito y que, sin embargo, conseguimos que dejara una muy buena sensación en los asistentes.

Ahora sólo me queda apuntarme aquí.

Cultivar éxitos

Hace ya unos meses, antes del verano, empecé a hablar con Javier Alonso (CEO de ) porque quería que su equipo de desarrollo fuera más autoexigente. Por aquel entonces yo ya estaba dándole vueltas a que había algunas cosas muy mejorables en mi manera de abordar estas consultorías de transformación hacia el agilismo que yo hago. En particular estaba buscando la manera de evitar que la cultura de la organización se comiera el intento de transformación. En general lo que hago es tratar de minimizar el riesgo buscando clientes que, advertidos del esfuerzo que supone el cambio radical que propongo, están dispuestos a asumirlo y apuestan claramente por él. Sin embargo, no siempre ha funcionado, al menos no como yo esperaría. Mi visión del éxito en estos procesos de transformación es que yo llego, les impongo mis manos (metafóricamente hablando) y ellos ya se encargan de que el cambio perdure. Al escribir esto ya oigo vuestros “el mundo real” y demás “bla, bla, bla”. Seguid leyendo…

Convencí a Javier para intentar algo nuevo. Convencí a para que me ayudara. Maica, además de tener una larga experiencia como trabajadora social y dirección de proyectos en ese ámbito, es sobre todo una experta en formación y técnicas de participación y como tal recurrí a ella. Durante todo el verano estuvimos trabajando en preparar una formación y consultoría nada habituales. A principios de Septiembre llegamos a Cáceres con más miedo que vergüenza. Lo primero que hicimos fue reunir a casi toda la empresa para darles una introducción al agilismo:

  • les enseñamos “nuestro lenguaje secreto”, ya sabéis: iteraciones, backlog, historias de usuario, bla, bla, bla… Maica llama a eso “pactar el lenguaje”
  • practicamos con el “Domestic Agile”, un juego que nos inventamos para enseñarles un uso rudimentario de kanban y con el que queríamos que los no técnicos se pudieran llevar algo útil de esa mañana
  • hicimos una subasta de valores, con lo que tuvimos más claro, sobre todo Maica, cuál era la verdadera cultura que teníamos que transformar
  • y alguna cosilla más sobre agilismo… ya sabéis… mis típicos mantras de “el jefe de proyecto ha muerto”, “se viene uno motivado de casa” o “no hay balas de plata”. Por suerte estaba Maica allí para reconducirme cuando se me iba demasiado la pinza. :-)

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Mola trabajar con Maica porque además de que mi ego está más comedido, podemos avanzar mejor en los objetivos de la formación. Si queréis aprender más fácil todo esto de cómo evaluar una formación y que a mi me ha costado sangre, sudor y lágrimas, os recomiendo encarecidamente este curso de Maica: las piedras de Hansel.
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El resto del día y el día siguiente fue una formación más tradicional. Eso sí, con la “lectora de mentes” siempre observando y tomando notas para luego ir reforzando ciertos aspectos de lo que fuimos a hacer.

El tercer día dedicamos la mañana a poner en común todo lo que habíamos estado trabajando durante los dos días anteriores y durante las semanas previas preparando la formación. Es lo que Maica llama “la devolución del diagnóstico”. (Como veis, ella también tiene su lenguaje secreto). Según ella se trataba de un diagnóstico muy superficial porque apenas había habido tiempo para entrevistarse con gente, pero a mi, honestamente, me parece que hay algo de paranormal en lo que sacó en aquella reunión (que lógicamente se quedará entre ellos y nosotros).

Pero tras más de 3 meses de haber estado allí y no haber vuelto más que los ratillos que coincidimos durante la CAS2012 que, casualmente, fue en Cáceres (y de la que aún debo un artículo con mi experiencia), hemos recibido hoy este correo electrónico de Álvaro, el responsable del equipo de desarrollo de Intexmedia. No puedo estar más orgulloso del trabajo que hicimos y, sobre todo, del que ellos están haciendo todos los días. Ser el catalizador de tanta felicidad por el trabajo bien hecho me parece una parte importante de lo que cobro… [MÁS PUBLICIDAD] Bueno, también me gusta cobrar en euros, que no está la cosa como para echar cohetes precisamente, así que hablad por ahí de mi y considerad hacer un regalo estas Navidades en forma de taller de Historias de Usuario. :-) [/MÁS PUBLICIDAD]

Buenas Jose Manuel,

Soy Álvaro, de Intexmedia. Te escribo por que me gustaría ponerte al día sobre la evolución del departamento en las últimas semanas, ya que no volvimos a hablar desde la CAS2012. Las últimas veces que hablamos me comentaste tu sensación de que no había servido el coach que recibimos por tu parte. No puedo estar más en desacuerdo ya que en el departamento, y toda la organización, se están produciendo cambios más que importantes, yo diría que trascendentales.

Estamos realizando Scrum para desarrollar nuevas funcionalidades en nuestros proyectos. De momento no hemos tenido la oportunidad de aplicarlo a un proyecto comenzando literalmente desde cero, aunque viendo lo que nos está aportando estoy ansioso por hacerlo. Hemos probado con algún sprint de 2 semanas aunque casi siempre estamos haciendo sprints de 1 semana, aunque el esfuerzo en gestión sea ligeramente mayor, aprendemos más rápido, nos adaptamos mejor a las modificaciones de alcance y nos energizamos constantemente con el feedback recibido en las demos (que el equipo prepara y realiza de forma autónoma).

Estamos mejorando continuamente en la planificación de nuestros sprints, vamos reduciendo poco a poco el tiempo que invertimos en ellas (para no llegar al exceso) y las aprovechamos mejor (más requisitos, más desglose, cubrimos más alcance, …), respetamos la reunión diaria y el equipo no pierde el foco sobre “Qué he hecho, qué voy a hacer y que me impide seguir”. Y, por último, las retrospectivas nos están aportando muchísima información sobre cómo hacemos las cosas y plan de acción para mejorarlas o reforzarlas, según proceda. Las retrospectivas son ahora un arma imprescindible para la mejora del departamento. Además, he comenzado también una campaña

Al principio percibía bastante resistencia en el departamento (unos más que otros), pero cada semana voy viendo evolución en todos y cada uno de los compañeros del departamento. Los desarrolladores ya no esperan que se les diga qué y cómo tienen que hacerlo, ahora tienen unos objetivos y prioridades claros y resuelven, de manera autónoma.

En el resto de la organización también se están produciendo cambios. Tenemos una pila (y solo una pila) para cada una de las empresas (Mediaprogramas, Cocigourmet, Uvalent y proyectos Intexmedia) para las tareas rutinarias de todos ellos. Ya no tengo, para cada uno de nuestros proyectos, 5 fuentes distintas de carga de trabajo, con sus distintas prioridades, expectativas, percepciones, …. Toda tarea pasa ahora por estas pilas, siendo cada dueño de producto el que prioriza (negociando con otras áreas) y el departamento es quién dice hasta donde puede hacer. Han dejado de “comerse marrones” para comprometerse con el trabajo. Con esto hemos aumentado mucho la transparencia, toda la organización puede ver de un vistazo qué hay pendiente, qué esta en progreso, quién es el responsable, qué impide que se haga, … De hecho, en ocasiones, los desarrolladores ahora “me quitan las tareas de las manos” que tenía en espera y se encargan de ellas por su cuenta.

He asumido y entendido mi papel, velo por que el proceso se respete, proteger y ayudar al equipo. Estoy notando que poco a poco me descargo de responsabilidades que tenía sobre mis espaldas, y que realmente no eran mías.

También decirte que esto solo es el comienzo, somos conscientes de que es un largo camino el que hay que recorrer hasta que podamos decir “¡Ey! ¡Somos ágiles!”. Pero, sin ningún lugar a dudas, el equipo está cambiando, está motivado, está energizado y todo el mundo es consciente de que este es el camino que debemos seguir andando.

Te adjunto una foto de nuestro Intexmedia Kanban 2: The Revenge, que ha sustituido a las cartulinas pegadas en la pared que teníamos antes.

Sin más, me despido, no sin antes desearte unas felices fiestas rodeado de tu gente.

Un saludo y gracias por todo.

Intexmedia Kanban v2 : The Revenge

Valores, principios y prácticas

En los últimos meses estoy trabajando con en un par de consultorías muy especializadas. Yo, modestia aparte, se me da bien esto de ayudar a mejorar a los equipos de desarrollo de software. Sin embargo, he visto un impedimento importante al intentar introducir los cambios: el rechazo al cambio. Las razones son muy diversas, pero se me escapa cómo trabajar ese tema. ¡Malditas personas! Si fueran programas de ordenador… otro gallo cantaría. Así que, igual que para otras cosas me asocio con otros profesionales, estoy ahora trabajando con Maica en estas consultorías porque hemos identificado que el factor humano es muy importante para conseguir el éxito y queremos avanzar por ahí sumando habilidades, conocimientos y experiencias.

Fin del anuncio.

Bueno, es un anuncio justificado. Primero porque, como todos sabéis, ha subido el IVA y mis facturas del agua, el teléfono, la gasolina… serán más carás, así que hay que hacer un esfuerzo adicional en marketing. Y segundo porque mientras estaba trabajando una de las formaciones a medida que estamos preparando nos han surgido discusiones sobre si feedback es un valor o si debemos centrar la formación en las prácticas. La verdad, me encanta trabajar con gente que me ayudan a cuestionarme por qué hago las cosas. Me he llevado casi dos días bloqueado con eso. Y finalmente he llegado a la respuesta. Y como casi siempre, estaba en el libro de KentBeck (te alabamos señor). El capítulo 3 concretamente. Se titula “Valores, Principios y Prácticas” y me he permitido la licencia de traducirlo.

¿Qué se necesita para comunicar claramente una nueva forma de pensar y hacer el desarrollo de software? Tú puedes aprender las técnicas básicas de jardinería rápidamente de un libro, pero eso no te convierte en un jardinero. Mi amigo Paul es un maestro jardinero. Yo cavo, planto, riego y escardo, pero no soy un maestro jardinero.

¿Cuáles son las diferencias entre nosotros? En primer lugar, Paul conoce más técnicas que yo, y es mejor en aquellas técnicas que ambos conocemos. La técnica importa, porque si usted no cava y plantas cosas, sin duda no estás haciendo jardinería. Llamemos prácticas a este nivel de conocimiento y comprensión, las cosas que realmente haces. Las prácticas son las cosas que haces día a día. Especificar las prácticas es útil, ya que son claras y objetivas. O escribes una prueba antes de cambiar el código o no lo haces. Las prácticas también son útiles porque te dan un lugar por el que empezar. Puedes comenzar escribiendo las pruebas antes de cambiar el código y obtener beneficios de ello mucho antes de entender el desarrollo de software de una manera más profunda.

Incluso si yo supiera las mismas prácticas que Paul, yo aún no sería un jardinero. Paul tiene un sentido altamente desarrollado de lo que es bueno y malo en la jardinería. Él puede mirar al jardín en su conjunto y tener una idea intuitiva de lo que está funcionando y de lo que no está. Donde yo podría estar orgulloso de mi habilidad para podar una rama correctamente, Paul podría ver que el árbol entero debería salir. Él ve esto no porque sea un mejor podador que yo, sino porque él tiene una visión de conjunto de las fuerzas que trabajan en el jardín. Yo tengo que trabajar en lo que es simple y obvio para él.

Llamemos valores a este nivel de conocimiento y entendimiento. Los valores son las raices de las cosas que nos gustan y no nos gustan en una situación. Cuando un programador dice “No quiero estimar mis tareas” normalmente no está hablando de la técnica. Él ya hace estimaciones, pero no quiere revelar lo que realmente piensa por miedo a proporcionar un punto de crítica 1 que será usado contra él más tarde. ¡Mejor multiplicar por tres esa estimación! El rechazo a comunicar las estimaciones revela algo mucho más profundo acerca de cómo él ve las fuerzas sociales en juego. Quizás él no quiere ser fiscalizable2 porque ya ha sido culpado injustamente en el pasado. En este caso, el programador valora la protección sobre la comunicación. Los valores son los criterios a gran escala que usamos para juzgar lo que vemos, pensamos y hacemos.

Explicitar los valores es importante porque sin valores, las prácticas rápidamente se vuelven rutina, actividades realizadas como un fin en sí mismas pero carentes de propósito y dirección. Cuando oigo a un programador ignorando un defecto, yo oigo un fallo en los valores, no en la técnica. El defecto en sí mismo podría ser un fallo en la técnica, pero la desgana para aprender del defecto muestra que el programador realmente no valora el aprendizaje y la superación personal tanto como cualquier otra cosa. Esto no va en el mejor interés del programa, la organización o el programador. Acompañar los valores con las prácticas significa que el programador puede realizar una práctica, en este caso el análisis de causa-raíz, en los momentos adecuados y por buenas razones. Los valores dan sentido a las prácticas.

Las prácticas son evidencias de los valores. Los valores se expresan a tan alto nivel que yo podría hacer casi cualquier cosa en el nombre de un valor. “He escrito este documento de 1000 páginas porque valoro la comunicación.” Puede que sí, puede que no. Si una conversación de 15 minutos una vez al día hubiera comunicado más efectivamente que produciendo ese documento, entonces el documento no muestra que yo valoro la comunicación. Comunicarse de la manera más efectiva que pueda muestra que yo valoro la comunicación.

Las prácticas son claras. Todo el mundo sabe si he asistido a las reuniones diarias. Si yo realmente valoro la comunicación es confuso. Si yo mantengo las prácticas que mejoran la comunicación es concreto. Igual que los valores le dan propósito a las prácticas, las prácticas aportan responsabilidad 3 a los valores.

Los valores y las prácticas están separados por un océano. Los valores son universales. Idealmente mis valores mientras trabajo son exactamente los mismos que en el resto de mi vida diaria. Las prácticas, sin embargo, están intensamente relacionadas con el lugar. Si quiero feedback 4 sobre si estoy haciendo un buen trabajo programando, entonces construir y probar continuamente mi software tiene sentido. Si quiero feedback cuando estoy cambiando un pañal, “construir y probar continuamente” es absurdo. Las fuerzas involucradas en ambas actividades son simplemente demasiado diferentes. Para obtener feedback de mi trabajo con los pañales yo debo levantar al bebé cuando he terminado para ver si el pañal se cae. No puedo probarlo a medio camino. El valor “feedback” está expresado de una manera muy diferente en las dos actividades: poner el pañal y programar.

Salvando el hueco entre los valores y las prácticas están los principios. Los principios son directrices específicas de un dominio para aplicar en la vida. El conocimiento de Paul como jardinero supera el mío también al nivel de los principios. Yo podría saber cómo plantar caléndulas junto a fresas, pero Paul entiende el principio de “companion planting” donde plantas adyacentes compensan sus debilidades entre ellas. Las caléndulas repelen de manera natural algunos de los bichos que se comen las fresas. Plantarlas juntas es una práctica. El “companion planting” 5 es el principio. En este libro presento los valores, los principios y las prácticas de XP.

Este es el límite de lo que puedo comunicar en un libro. Es un comienzo pero no es suficiente para convertirte en un maestro de XP. Ningún libro, por completo que éste sea, te convierte en un jardinero. Primero tienes que trabajar en el jardín, entonces unirte a una comunidad de jardineros, luego enseñar a otros a trabajar en el jardín. Entonces eres un jardinero.

Y así es con XP. Leer este libro no te convertirá en un programador extremo. Eso sólo llega programando con el estilo extremo, participando en la comunidad de gente que comparte estos valores y al menos algunas de tus prácticas, y compartiendo entonces lo que sabes con otros.

Te beneficiarás de estudiar e intentar partes de XP. Aprender a escribir los tests antes del código es útil no importa cuáles sean tus valores o el resto de tus prácticas. Sin embargo, hay una gran diferencia entre eso y programar extremo como lo hay entre mi trabajo en el jardín y ser un maestro jardinero.

  1. Beck usa el término “fixed point of judgement”, que sospecho que es algún tipo de expresión pero no alcanzo a encontrar cuál
  2. accountable, ver mi artículo sobre esta palabra
  3. De nuevo accountability
  4. No consigo encontrar una buena traducción para feedback
  5. Lo siento, pero no he encontrado una traducción a esto.

#AOS2012 Personas sobre formato y contenidos


Ya llevo muuuucho retraso en escribir sobre el Agile Open Spain 2012, al que no hace mucho os invité. Normalmente suelo ser de los últimos en escribir porque me gusta antes escuchar lo que otros han pensado y, sobre todo, porque necesito mucho tiempo para poner en orden mis ideas. Soy un poco lentito… :)

Antes que nada agradecer al grupo de valientes maños que se puso al frente de la organización y que nos hizo estar tan a gusto. Me encantó el lugar, amplio y cómodo, y la sensación, en general, de falta de organización, es decir, de compromiso con la autoorganización. Se notaba la mano de . :) Me gustó mucho la sensibilidad para con los que decidieron atreverse a traer a sus familias, especialmente a los más pequeños. Es un camino que me gustaría seguir como parte de la organización de la (a los que, por cierto, les debo mis disculpas porque llevo varias semanas completamente fuera de juego). Lo siento mucho, chicos.

No voy a hacer un repaso de las charlas en las que estuve ni de en las que no estuve, en parte o completamente. Ya hay muchos otros resumenes y yo no podría aportar más que otra visión subjetiva. Mención especial para la que propuse con , Kaizen vs Kaikaku, a la que falté estrepitosamente a pesar de habernos currado el viernes una presentación épica, plena de dramatismo… Sin embargo, sí me gustaría hacer énfasis en algo que me pareció especialmente relevante.

El viernes por la tarde alguien preguntó (pensando quizás que andaba por la sala) sobre cuánta gente era la primera vez que asistía a un openspace. Sorprendentemente más de la mitad. Calculo que habría más de 100 manos levantadas. Hasta ahí nada especialmente resaltable. Lo verdaderamente asombroso, al menos a mí me chocó bastante, fue ver las caras atónitas de los camareros del restaurante donde comimos el sábado, rodeados de alrededor de 200 manos alzadas que cinco segundos antes charlaban animosamente entre ellos formando el típico bullicio español. Este ritual que la tribu agilista viene poniendo en práctica en cada evento desde el Agile Open de Barcelona (2010) era absolutamente desconocido para más de la mitad de los asistentes, sin embargo se habían adaptado en menos de 24 horas a los usos y costumbres de esta pequeña sociedad dentro de la sociedad. Entre cerveza y cerveza pagada por y entre gol y gol de “la roja”, me acuerdo de comentar esto con y cómo ambos hicimos una reflexión más propia de antropólogos como , que a buen seguro habría disfrutado mucho de nuestras rarezas e imperfecciones en la aplicación de las metodologías participativas.

En mi opinión, los que acudimos a Zaragoza para el formamos parte de una tribu que representa una cultura emergente basada en unos valores muy fuertes, que ponen por delante a las personas y que resulta atractiva para todos los que se acercan a ella. Nuestros rituales son fáciles de asumir porque se basan en valores como el respeto y no en los rituales en sí mismos. De ahí probablemente que la mayoría de las personas con las que hablo se quedan encantadas con el formato “openspace” y con los contenidos que año tras año se ven en los tablones. Contenidos que se comparten generosamente entre gente que, fuera de nuestra tribu, seríamos vistos como competencia y que, de hecho, en muchos casos lo somos porque ofrecemos nuestros servicios a los mismos clientes. Pero lejos de esconder lo que sabemos lo compartimos porque sabemos que eso hace que la tribu, en su conjunto, sea más fuerte y, como consecuencia, también lo somos nosotros. Se trata de crecer juntos. Como dice en su artículo:

¿Que hay más importante que compartir algo que creéis bueno para todos con los demás, ayudando a su expansión?

Mensajes como el de , llamándonos a una revolución activa que cambiará nuestro sector, serían impensables fuera de este contexto. Perdonad la inmodestia, pero me siento muy orgulloso de formar parte de esta tribu que no tiene miedo a la crisis, o el miedo justito, y la afronta con valentía, poniéndose de pié y ofreciendo con generosidad su tiempo, su energía, su conocimiento y, sobre todo, sus miedos y sus errores. Me siento muy orgulloso de ver cómo hay gente capaz de poner su prestigio profesional y personal en riesgo para organizar un evento tan grande como éste y hacerlo siendo fiel a los principios de autoorganización aunque eso pueda significar que algunas cosas no salgan tan bien como nos hubiera gustado, como la retrospectiva, que ningún año creo que terminamos de encontrar la fórmula para que nos ayude a que sea una verdadera ayuda para encontrar acciones de mejora. Lo dicho: ¡Gracias!

FOTO: Me gusta esta foto (gracias a ) porque creo que representa bastante bien el espíritu de lo que quiero resaltar hoy: un grupo de profesionales, de todas las edades y no sólo programadores por cierto, que comparten sin esperar nada a cambio salvo respeto.

#debate10: Una oportunidad para una nueva cultura

En apenas unas horas estaré en un evento al que me han invitado a partir de mi aportación al debate que surgió del artículo de Enrique Dans sobre “el programador perdido”. No tengo muy claro qué ocurrirá esta tarde pero tengo la esperanza de encontrarme con gente que será capaz de escuchar y colaborar para generar ideas que nos permitan mejorar el dichoso modelo productivo español. No estarán todos los que son, pero espero que sean todos los que estemos. Por eso quiero dejar una declaración de intenciones y pediros que si estáis por twitter esta tarde, echéis un vistazo a y participéis en el backchannel o incluso que os acerquéis a participar en persona. Gracias.

Tengo 43 años y pertenezco a una generación que ha ido al cole público, instituto público y luego a la universidad pública y, como se esperaba de mi, luego he ido a un trabajo por cuenta ajena. Mis padres, sin embargo, pertenecen a una generación muy diferente. Apenas fueron al cole y pasaron hambre. Todo lo que tienen lo han conseguido a base de esfuerzo. Mi padre incluso emigró, como ahora hacen otros muchos, a Alemania para mejorar. Volvió sin conseguir el prometido Eldorado y trabajó siempre por cuenta ajena. Mi madre, sin embargo, se quedó y siguió ayudando a sus padres vendiendo leche de sus vacas y verduras que ellos mismos cultivaban. Con el tiempo, mi padre y mi madre se casaron e incluso tuvieron hijos (entre ellos yo, claro). Lo que nos salvó el culo de las varias crisis económicas que hemos vivido ha sido siempre el carácter emprendedor de mi madre. Nunca, repito, nunca nos salvó la presunta seguridad del trabajo fijo de mi padre. Pero curiosamente, mi madre, ayer mismo, me decía: “hijo, parece mentira que un informático como tú no tenga un trabajo”. :)

Lo que quiero decir es que “el sistema” ha ejercido una gran presión cultural sobre el emprendedor. Por alguna razón, el emprendedor no ha sido nunca visto como alguien importante en nuestra sociedad. Hemos, como sociedad, admirado a los grandes especuladores capaces de tener sonoros éxitos. Les hemos llamado empresarios, para distinguirlos de los que sacaban adelante su negocio. No hemos valorado, incluso hemos despreciado a estos últimos.

Yo vengo desde hace unos años trabajando para acabar con esa cultura de la mediocridad y la especulación que sólo beneficia a unos pocos, que nos aliena y nos hace creer que sólo es posible crecer como persona y como profesional dentro de grandes granjas llamadas factorías. Por suerte, con iniciativas como agilismo.es hemos podido despertar algunas conciencias y muchos ya se pusieron en marcha. Esos son los que hoy organizan iniciativas que superan con creces lo que se nos podría haber ocurrido a Xavi Gost y a mi. Katayunos, merendojos, 12meses12katas, Solveet… programadores que se reunen alrededor de una idea muy simple: compartir para mejorar. Lejos de ese egoísmo del “no vaya a ser que otro aprenda lo que yo y destaque por encima de mi”, los programadores que están abrazando esta nueva cultura sacan tiempo de su tiempo libre para regalar lo que saben a otros, porque estamos convencidos de que es la mejor manera de crecer y curar este sector que está tan enfermo. Hay muchos que, en plena crisis, abandonan su puesto seguro y bien pagado porque buscan ser felices… libres… Igual no son “el programador perdido” que busca Enrique Dans, pero seguro que son el eslabón necesario.

Estamos ante un choque cultural, necesario, deseado, pero podemos quedarnos parados a ver qué pasa o podemos avivar el fuego y facilitar que ocurra cuanto antes. Yo estoy en esta segunda opción. Yo estoy en participar de la revolución, porque aunque no obtenga ningún beneficio directo por ello, estoy convencido de que lo obtendré indirectamente porque pronto estaré en un sector mucho más sano, donde los clientes valorarán mi trabajo y participarán de la creación de productos realmente valiosos. Yo quiero estar ahí y por ello trabajo cada día.